Lo vi una vez hace muchos meses entre mil shires en el tren del Oeste, parecía un loco con su mirada fuerte, lo había visto corriendo en un boliche saliendo del darkroom, había rechazado hacia un año su solicitud de amistad en FB, me distraje un momento lo soñé sincero, lo viví demente y egoísta y lo perdí perverso y sin código alguno. Perdioso el oso desde el segundo encuentro dolió pero junto con su ida se llevo lo malo que quedaba cerca, si te quieren que te quieran bien. Oso para ver, coger y huir, a quien no le paso...

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