Llego el
otoño, pero aun al mediodía el calor y el trabajo físico nos regala algo de
desnudez, oso pintor de paredes, de brocha gorda, al sol tomando cerveza, el
sudor fresco entre sus pelos, en su espalda cayendo, jugando, perdiéndose por
esos clásicos pantalones de obrero a medio caer, me vió, una mirada cómplice y
una sonrisa picara y se perdió al dar la vuelta a la esquina, Perdioso en horas
de trabajo para contratar sin dudar

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