Oso en bicicleta de mañana fresca, de brisa en otoño, de noche desvelada de revolcones y sacudidas intensas, aun guardabamos sexo en la mirada. Fue al ritmo de un semaforo, minutos guiados por el palpitar del cambio de luces, mientras nos encontrabamos en un imaginario de horas previas de sudor y calor abrazador, ambos...cansados nos reconociamos cada quien en su historia, yo todavia guardaba el aroma de una piel turca, destilada por mercenarios polacos apropiada en la selva paraguaya...Ufff!!!, en amarillo se fue la bicicleta, sin darnos cuenta nos dejamos escapar por el recuerdo inmediato, por la memoria de los sentidos, no continuo mas alla del gusto por verse, estabamos disfrutando todavia la buena noche de poco sueño que terminabamos de vivir. Por satisfecho se me perdioso el oso hoy en Diagonal Norte y Suipacha al sur...

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