Osito cardiosito de guardia,
al rescate de un corazón cagado a patadas imagine!!!...he imagine...a un médico
en un "closet" necesario que deja tiempo y un consultorio velado,
cerrado, secreto para pacientes que necesiten otro rescate o tal vez la salida
de emergencia a un mal necesario, hacen falta dos para un buen vinculo medico pensé,
uno ayuda mientras aprende del otro y viceversa, dos pacientes al mismo tiempo
distraen, alguno puede morir, o quizás los dos. El doctor no tendría buenas
referencias...
Placebo obligado de un tiempo
que no se cuenta más se mide al ser preciso en tratamiento o interconsulta.
Miedo a un diagnostico errado entre un signo que no es un síntoma o una falta
de lógica al rumbo determinado del día a día...que libro seguir...que hacer
cuando la teoría ideal deseada dice que no es importante y la realidad dicta
todo lo contrario en el sentir.
La verdad es una incógnita
permanente, móvil y en un constante desequilibrio equilibrado, sensible y
perceptible que armoniza con la melodía del hacer o no.
Con riesgo de infarto o no, fue
cuando lo vi y en principio no le di importancia, paso por un pasillo, siguió
su rumbo deteniéndose solo un instante, chequeando si como paciente era para su
servicio..."tengo otitis" le dije... mi corazón por entonces seguía
inconmovible como hace años pese a su acelerado latir, se fue, jamás me quedo
claro a donde iría, puede que a ese consultorio reservado y privado para si,
escapando de urgencias y prioridades como tanto medico que puro negocio y nada
de vocación.
Por la consulta me toco una
otorrinolaringola desquiciada y paranoica que juraba que yo no podía ver pero
que escuchaba perfectamente. Por las dudas antes de irme saque turno con el cardiólogo
pero no era el oso en cuestión...
Perdiose el Cardioso por ser
enfermero de UCO, era también estudiante de medicina, y bueh que se pierde con
probar...deje mi celu y juró contactarse...veremos si funciona el tratamiento o
propondremos uno homeopático, cada nueva interconsulta a confirmar siempre.


